De la simbiosis irrepetible de un clima, una tierra y unas variedades autóctonas surgen unos vinos particulares, sinceros, alejados de las tendencias actuales de elaboraciones impersonales. Esta premisa y la voluntad de ofrecer un producto de máxima calidad, es lo que marca el día a día de Ànima Negra.
Actualmente, el viñedo está formado por unas 150 microparcelas situadas en un radio de 10 km. de distancia desde la propia bodega, en Felanitx, con la excepción de 5 viñas en la zona oeste de la isla de Mallorca.
Viñas viejas de callet, mantonegro, fogoneu, premsal blanc y giró ros plantadas en diversos suelos, que conviven entre árboles frutales (albaricoques, perales, melocotón, ciruelas, cerezos…), con bosques cercanos y con una gran exposición para aprovechar el viento marino.